Raíces entre el viento

Kóshkil “Viento”. Lengua Tehuelche / Teushen. Este trabajo, formó parte de la muestra “Raíces” de lettering americano que tuvo lugar en Club Cultural Matienzo. El lettering se vinculó a lenguas de los primeros pobladores de América.

Todo está en el viento, él no roba, no quita, ni lleva al olvido nada. En el viento están todas las palabras dichas susurrando motivos, permeando generaciones, siendo aliento, vida.
Como en cada esquina del mundo, cada espacio recóndito tiene el suyo, cada cual con su nombre y función.
Entre aquellos tantos que cruzan la Argentina, aquel, el de la Patagonia, ha traspasado las tierras y las vidas de las personas.

Hay ráfagas que destruyen y arrebatan con violencia; pero no todo se dispersa con el aire… el viento los amontona y constituye pueblos tenaces.
El viento es movimiento, fuerza, dinamismo, presión que empuja. Y en la misma corriente se yergue la vida.
El viento es motivo, inspiración y poesía, polvareda que descubre horizontes nuevos impalpables, es historia y metáfora, es orden en el caos, soplo, canto, aullido, compañía.
En vendavales corroe y lima superficies indelebles, dando paso a la morfología propia de todo lo que resiste. Abstracto e invisible, oculto ante los ojos de los hombres, es fenómeno natural que abre paso en medio del tiempo; surcando la piel, penetrando en el ánimo y erosionando el carácter.

Desde el Pacífico hasta el Atlántico, barre a su paso con insistencia el viento sur y lo hace hoy como tantos años atrás. Ruge, suena a luchas; flamea con la osadía de aquel que supo alzar banderas y erigirlas con firmeza.
Proclama en los confines la voz originaria de sus habitantes, grito de aquellos primeros.
En el viento están todas las palabras, en lengua tehuelche y tantas otras. Azotan el suelo y la atmósfera y la impregnan de identidad.

Suelo agrietado, piel curtida, tenacidad y robustez de las comunidades que no han caído. Haberse criado en el viento los ha mantenido en pie, inmutables.
No caer es permanecer, aún a pesar de quienes los piensen abatidos, desiguales. No caer es protagonizar la historia, continuar andando el espacio.
Uno sólo es el viento, pero allí, en la Patagonia argentina su nombre es “Kóshkil”. Los tehuelches supieron llamarlo de esa manera y sigue hoy gritando en su lengua nativa.

La lengua Tehuelche forma parte de la macrofamilia de lenguas Amerindias. Estas lenguas fueron originadas y desarrolladas en el continente americano. Se hablaban desde el primer poblamiento humano hasta la llegada de los europeos, quienes impusieron las lenguas indoeuropeas -dominando el inglés, el español y el portugués-.
La lengua Tehuelche, forma parte del subgrupo “andino meridional” amerindio, conformado por lenguas Kawésqar, Mapuche, Puelche y Yámana.
Tehuelche, es una lengua perteneciente al grupo Chon, hablada por el pueblo llamado Tehuelche Meridional de la Patagonia.
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Kóshkil es un viento de alta predominancia en la Patagonia Central con características Efecto Foehn, que circula desde la Cordillera de los Andes hacía el Océano Atlántico y que alcanza valores altos de velocidad, pudiendo superar los 130 km/h. El viento de la Patagonia es un fenomenal movimiento horizontal del aire.
Su denominación es de origen Teushekenk, grupo tehuelche que habitó la región.
El Kóshkil determina que la región tenga un clima seco, temperatura superior a la media para esa latitud y un alto potencial para granjas eólicas.
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El pueblo Tehuelche ha aprendido a resistir el viento, y esta conducta de resistencia los ha hecho fuertes contra toda clase de opresión, contra el destierro.
La comunidad Camusu Aike echó raíces inamovibles en su propia tierra. En este poblado, residen hoy comunitariamente los aonek’enk, el componente meridional de los tehuelches.
Kamusu significa en lengua de los Aonikenk, “pasto alto ondulante” (por el viento) y aike “lugar donde vive el humano” (parador, vivienda, campamento etc.).
El nombre se traduce como “lugar donde flamea el pasto” o “donde ondea el pasto alto como si flameara”.


*Desde mi lugar, el reconocimiento al pueblo Tehuelche, y a todos los pueblos originarios de nuestra Argentina. Ellos son nuestras raíces, porque son origen. Dueños de la tierra, han defendido y amado su suelo.
Ellos, supieron echar raíces firmes aun en medio de los vientos.

Florencia.
© 2017. MQP. -Más que palabras-. www.florencia-suarez.com
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La exposición se puede ver aquí.
+ sobre este trabajoaquí.

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3 Comments

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