alteraciones

Y ahí está el «29», archivado, escondido. Y los días por seguir vuelven hacia atrás, otra vez, de un salto.
Es que ahí está, «el día que no está listo»; formándose en la espera; aguardando adormecido; desafiando lo oculto; sumando horas para ser en el lugar preciso. 
De tiempos y sus destiempos presupone el hombre, que no entiende de obras completas.
Si hubo un día de batallas en que el sol se detuvo, regalando horas eternas (y una luna obedeció en el cielo).
Si el reloj de Acaz vio desandar la sombra, en señal a un rey de la historia, y fue testigo del día al que se añadió más tiempo.
Si por estos sucesos hay quienes siguen buscando «el día perdido», un extravío cronológico real…
Pienso en los lapsos, períodos, intervalos, que aunque inertes, no dejan de ser sobre las cosas. Hablo de un tiempo que responde al gobierno supremo y puede retroceder en la sombra, o extender su dominio en la noche.
Alteraciones, favor, tiempo que irá y vendrá; y nosotros, en verbos que definirán nuestra existencia.

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