hemisferios

«— Al sur —dijo el capitán.
— Pero —dijo la tripulación— no hay direcciones aquí en el espacio.
— Cuando uno viaja hacia el sol —replicó el capitán—, […] entonces uno va en una única dirección. […]
Pues ahora sólo era el sol y el sol y el sol. El sol era todos los horizontes, todas las direcciones. Quemaba los minutos, los segundos, los relojes de arena, los relojes mecánicos; quemaba el tiempo y la eternidad. Quemaba las pestañas y el suero del mundo oscuro detrás de los párpados, la retina, el oculto cerebro, y quemaba el sueño y los dulces recuerdos del sueño y la frescura del anochecer.[…]
Cuando uno ha hecho un largo, largo viaje hasta el sol, y lo ha tocado y se ha demorado, […] y se ha alejado rápidamente, ¿a dónde va uno entonces? […] ¿a dónde va? […]
— Hay sólo una dirección en el espacio desde aquí […] — El norte —murmuró el capitán—. El norte. […]»
.
*de “Las doradas manzanas del sol”. Ray Bradbury.

Compartir en ➵Email to someoneShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *