y la luz fue real.

Un pájaro que canta de noche, no es un pájaro confundido.
Le canta a la luz, esa que otros no ven; a la claridad inmensa de una mañana que inicia; al intervalo de un cielo iluminado que se difunde en todas las direcciones y que cae en partículas de día.
Un pájaro que canta de noche, no es un pájaro confundido.
Responde a una señal, una llamada que revela el principio; algo.
Tal vez sólo haya sido un resplandor; el engañoso y artificial susurro de unos faroles… que lo llamaron con voz de estrella naranja y se apagaron fugaces en el silencio.
Para él fue luz en plena madrugada.
Para él fue despertar.
La sincronía del encuentro, el mismo canto.
Su reloj, su ritmo, el concierto dirigido por el sol, su correo, su melodía.
Fue más de lo que necesitaba.
Y la luz fue real.

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