asterisco*

o un glifo,o una «estrella pequeña» para los griegos,(un ateniense podrá decir qué es un «aster»),o el signo que sobrevivió desde la Edad Media señalando fechas y lugares de nacimiento en árboles genealógicos, por analogía con la estrella de Belén.o los mismos que un filólogo dejó posar en poemas homéricos al añadir sus correcciones. Penélope esperaba desde entonces, entre líneas de un texto cargado de estrellas. Y aunque todos hablaban de aquel tejido, su mayor trabajo fue secarse lágrimas para seguir tejiendo (algunas, en diamantes, se confunden entre las páginas).esos que en escritos indican giros y cambios de argumento; aquellos que en conversaciones de chat anteceden palabras para saldar errores.o una salpicadura, quizá de rocío, que fue empapando otros mundos …

línea sin fin

El horizonte, aunque lejano, también es firmamento; extensión bajo mis pies.Es camino que conduce; suelo que antecede a las pisadas.Línea de llegada que no es término; mas bien marca, que induce a cruzarse de un paso… para ser de nuevo línea.El horizonte es esperanza, es meta, es arribo y de nuevo inicio; un recomenzar incesante.Siempre es amanecer. Sólo espejismos de tanto en tanto; sutil división entre el cielo y el abismo.De este texto, se desdobla una línea que nace con la primer palabra y se propaga hasta el «fin». Y donde ya no queden signos, permanecerá un renglón infinito; será el que asiente las letras de nuestra historia, escrita con el viento y la brisa que nos toquen la piel.